FALLO DEL CONCURSO “TRADUCTORES DEL FUTURO” PARA CENTROS DE SECUNDARIA DE ARAGÓN

Reunido el jurado seleccionador del concurso “Traductores del futuro”, organizado por el Grado de Traducción y Comunicación Intercultural de la Universidad San Jorge y la Asociación Aragonesa de Traductores e Intérpretes (ASATI), se han fallado los premios de esta edición y han resultado ganadoras las siguientes alumnas:

TRADUCCIÓN LITERARIA INGLÉS: Alba Claudio (IES Pedro de Luna, Zaragoza)

TRADUCCIÓN LITERARIA FRANCÉS: Inés García (Colegio Sansueña, Zaragoza)

TRADUCCIÓN PUBLICITARIA INGLÉS: Sofía Pérez (Colegio Condes de Aragón, Zaragoza)

TRADUCCIÓN PUBLICITARIA FRANCÉS: Paula Pilar Pedraza (Colegio Condes de Aragón, Zaragoza)

 El jurado de la combinación lingüística inglés-español ha estado formado por: D. Eoghan Sánchez Martínez y D. Kenneth Jordan Núñez como docentes del grado de Traducción de la USJ, y por parte de ASATI Dña. Inés Sancho-Arroyo Cornó y Dña. Alicia Pozo Gutiérrez, Vicepresidenta de esta asociación. El jurado de francés ha contado con Dña. Mª Pilar Cardos Murillo y Dña. Marta Iguácel Pérez como personal docente del Grado de Traducción, y en el caso de ASATI con Dña. Helena Sancho Idoate y Dña. Victoria Masó González, que ocupa el cargo de Secretaria.

Los premios se entregarán el día 26 de abril a las 18 horas en el Aula Magna de la Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales de la Universidad San Jorge.

¡Enhorabuena a las premiadas y a sus centros y gracias a todos los que habéis participado!

 Os esperamos en una próxima edición.

Cuando traducir no es (solo) un hobby

Hace no mucho, Netflix sacó una convocatoria para encontrar subtituladores para sus series. Bueno, pero trabajar para una multinacional de este calibre tiene que ser muy complicado, ¿no? Pues lo único que piden es tener un buen nivel de idiomas. Por supuesto, hay que pasar una prueba que certifique que se es un candidato adecuado, pero eso no quita que el saber idiomas sea un requisito diminuto para entrar a trabajar para este gigante audiovisual.

Claro, luego que la gente ve un anuncio en el que solo piden saber idiomas y en el que «solo» hay que subtitular series y, obviamente, se tiran a la piscina de cabeza y sin flotador. Pero es que la traducción no es como la pintan.

Parece mentira que los traductores literarios y audiovisuales se hayan visto obligados a defender que la traducción no es un hobby, sino una profesión. Supongo que algo tiene que ver con el sector, porque nadie piensa en ponerse a traducir contratos o testamentos por amor al arte. Eso sí, si te dicen que alguien traduce libros, series o pelis piensas que su trabajo mola mucho. En lo que no piensas es en lo difícil que llega a ser.

Imitar el estilo del autor, limitar el número de caracteres por fotograma o cuadrar las palabras con los primeros planos son solo algunas de las dificultades a las que se enfrentan los traductores literarios y audiovisuales cada día. Dificultades que ni se conocen, ni se aprecian,  ni se valoran. Con lo poco que se valora la traducción en general, lo que faltaba ahora es que llegara Netflix y no convocara a gente con una cualificación mínima.

No vamos a negar que cualquiera puede traducir. Pero no cualquiera puede traducir bien. Muchas personas se forman cada año para producir una traducción de calidad, para que una traducción no parezca una traducción (por redundante que suene), sino un texto redactado directamente en español, un algo que no te va a sonar raro, sino que va a hacer que te evadas del mundo en el que vivimos. Probablemente, tienes un libro, película o serie favorita gracias a alguna de estas personas bien formadas. De hecho, el traductor puede haber influido un poquito en tu elección, porque una traducción de calidad es la que ayuda a que te identifiques con tal personaje, a que adores ese diálogo en concreto y a que llores con el final.

Y sí, ellos adoran traducir. Como si fuera un hobby. Pero es que es mucho más que un hobby. Es una profesión.

El Pilot

Desgraciadamente, son muchos los que piensan que el traductor de Google puede reemplazar a un traductor humano. Es cierto que ha mejorado con los años, pero no es menos cierto que no deja de ser una máquina que no puede pensar. Una máquina no puede captar la ironía, discriminar entre las connotaciones de una palabra o entender la diferencia que existe entre culturas.  Esta es la insalvable brecha que separa al traductor humano del traductor máquina. Una insalvable brecha que aporta o quita calidad a una traducción.

La última novedad de traductores automáticos es un pinganillo que hace chuchotage, es decir,  interpretaciones simultáneas al oído. La idea de este dispositivo es que cada persona lleve un auricular inalámbrico y lo ponga en su oído. Estos auriculares estarán conectados a una aplicación que ambos deberán tener en el móvil y… ¡magia! ¡Adiós a las barreras lingüísticas!

Pero la interpretación no es ninguna magia. Lo parece, pero no lo es. La interpretación es horas de trabajo, esfuerzo y dedicación. La interpretación es pasión, atención y rapidez.

Aunque no hay que dejar de reconocer la utilidad del Pilot, me gustaría compartir una serie de preguntas y de cuestiones que no me acaban de convencer del correcto funcionamiento del Pilot:

  • Si el Google Translator, después de unos 10 años funcionando, no es perfecto, ¿por qué va a serlo este dispositivo, que es nuevo?
  • Pilot no deja de ser un robot. ¿Hasta qué punto puede traducir un chiste, una ironía o transmitir un matiz cultural?
  • En una conversación pueden surgir muchos términos coloquiales, muchos de los cuales varían por territorios, pero también pueden surgir términos técnicos. ¿Va a ser capaz de interpretar niveles del lenguaje tan distintos?
  • Los humanos modelamos la voz al hablar y jugamos con el tono que le damos a la oración. ¿Va a ser capaz Pilot de recrear los tonos? ¿Va a hablar Pilot con voz humana o robótica?
  • Se va a necesitar estar conectado a Internet para utilizar la aplicación. ¿No va a resultar demasiado caro utilizarlo en otro país?
  • En principio solo se tiene un auricular, por lo que nuestro cerebro va a recibir la información en nuestro idioma y en el otro a la vez. ¿No va a resultar incómodo el oír la conversación en varios idiomas?

Por supuesto, se verá su utilidad y su éxito una vez se lance al mercado. En mi opinión como estudiante de interpretación, a las máquinas aún les queda mucho para llegar al nivel de calidad que ofrecen los traductores o intérpretes humanos, en especial en situaciones en las que las culturas sean muy distintas o en las que se utilicen muchos tecnicismos.

Eso sí, la creación del Pilot pone en relieve la necesidad de aprender idiomas en un mundo cada vez más globalizado.

Y tú, ¿qué opinas?

La transcreación

Si escribes «transcreación» en Word, va a aparecer instantáneamente la típica línea roja debajo de la palabra. Sin embargo, esta palabra tiene años de historia (surgió a mediados del siglo xix) y también varios significados diferentes:

  • La transcreación puede entenderse como una técnica de traducción que consiste en transmitir el efecto y la funcionalidad del término dándole una forma completamente diferente.
  • Otros expertos defienden la transcreación como sinónimo de traducción creativa.
  • Aída Ramos, la ponente de Lost in Translation, nos explicó el significado que tiene la «transcreación» desde otro punto de vista: es el equivalente de la traducción publicitaria. Esta es la perspectiva que se va a tratar en esta entrada.

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La transcreación en cinco preguntas

¿Qué es la transcreación?

La explicación más rápida es decir que transcreación = traducción publicitaria. Consiste en adaptar un texto promocional sin perder el tono del original, para lo cual hay que tener en cuenta  el contexto en el que se va a enmarcar. El texto meta ha de tener el mismo impacto que el original, si bien la audiencia será diferente a la original. Recrea un concepto de forma atractiva utilizando elementos culturales diferentes.

¿Quién transcrea?

El transcreador ha de ser una persona que domine el idioma de partida pero que sea nativo del idioma de llegada. Además, tiene que estar familiarizado con  los elementos culturales de la cultura meta y ser una persona creativa que sepa escribir bien.

¿Qué se transcrea?

Se transcrean productos de diferentes formatos: eslóganes, carteles, vallas, publicitarias, páginas webs, nombres de productos…

¿Cómo se transcrea?

El proceso de transcreación comienza con un briefing que acompaña al encargo. En este briefing aparece información sobre la marca o el producto y qué es lo que quiere el cliente. Además, se establecen parámetros que determinan la transcreación, como a quién está dirigido el producto o el tono que se quiere adquirir. Después se comienza una investigación que ayude a transcrear el producto. El proceso termina con un feedback de las versiones que se han enviado al cliente. En este feedback se confirma la validez del encargo y que les haya gustado.

¿Por qué «transcreación»?

Si un transcreador es una persona creativa, tiene sentido que prefiera la denominación «transcreador» a «traductor publicitario». El prefijo «trans-» vendría de «traducir», y «creación» del hecho de que, más que traducir, se crea algo totalmente nuevo que tenga el mismo impacto. Otra hipótesis es que un transcreador es aquel que utiliza el método de la transcreación.

La transcreación como término puede resultar ambiguo por tres motivos:

  • La falta de consenso sobre su significado.
  • La actualidad de su uso en el contexto de la traducción publicitaria.
  • El posible solapamiento con otras disciplinas.

Para aclarar un poco este solapamiento entre disciplinas, invitamos a Daniel de Santos (localizador), Fernando Carcavilla (docente de docente de Publicidad y RRPP) y a Eva Murciano (traductora) a participar en una mesa redonda para encontrar semejanzas y similitudes entre la transcreación y sus ámbitos de trabajo.

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La primera distinción que se hizo fue, obviamente, entre la traducción y la transcreación. La traducción, en general, informa, pero la función de la transcreación es persuadir al receptor de que adquiera un producto. Recordemos que la transcreación está relacionada con la publicidad. Además, la transcreación tiene que generar un cierto impacto en el lector y ser convincente, mientras que la traducción tiene que ser fiel al original. La traducción admite menos cambios que la transcreación. Además, el transcreador puede enviar varias versiones al cliente, mientras que el traductor enviará solo una, que será definitiva.

Traducción

Transcreación

Información Persuasión
0 conexión Impacto en el lector
Una sola versión al cliente Varias versiones al cliente
Precisa y fiel Creativa y convincente

La transcreación también puede confundirse con la localización, puesto que tienen ciertas técnicas en común. Este último término nació a partir de la informática, puesto que consistía en adaptar un programa informático a otro mercado. Aunque, como ya vimos el año pasado, se puede localizar prácticamente todo, los ámbitos en los que tiene más peso son el software y los videojuegos. También se echa mano de la creatividad y el ingenio, sobre todo cuando hay adaptar una propuesta al espacio del dialogo del que se dispone, pero no se tiene tanta libertad como en la transcreación. Además, se tiene poco tiempo y poca información, mientras que en la transcreación suelen facilitar el briefing del que se ha hablado antes.

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Finalmente, la diferencia entre la publicidad y la transcreación es que en la transcreación siempre se parte de un original, mientras que en la publicidad se parte únicamente de un briefing.

Si te interesa formarte como transcreador, puedes apuntarte a cursos sobre transcreación, como este, o a cursos más relacionados con marketing y estrategias de mercado. De momento, no hay ningún máster disponible, aunque seguro que, en unos años, esta disciplina se habrá desarrollado y habrá muchas maneras diferentes de formarnos en este campo.

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Lost in Translation

En alguna otra ocasión hemos afirmado que la traducción y la interpretación no son las únicas salidas que tiene el Grado en Traducción y Comunicación Intercultural. El año pasado aprendimos qué es la Localización, pero no tuvimos suficiente. Este año aprederemos qué es la Transcreación gracias al ciclo Lost in Translation. Este proceso sirve, por ejemplo, para que una empresa abra mercado en otros países con éxito, apoyándose en las referencias culturales y los rasgos propios de cada territorio.

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Si quieres saber más, tienes una cita el viernes 24 de marzo a las 17:30 en el Centro Joaquín Roncal. ¡Te esperamos!

ENETI 2017

Ya se han abierto las inscripciones para el ENETI (Encuentro Nacional de Estudiantes de Traducción e Interpretación) de este año, que se celebrará en Bilbao durante el 27 y el 28 de abril. Este es el magnífico programa que han preparado este año.

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Para inscribirte solo tienes que rellenar este formulario, enviar una copia de tu matrícula a la dirección que te faciliten y pagar 10 euros.

¿Te lo vas a perder?

Diccionario de uso del español

Estaremos de acuerdo en que es difícil hacer un diccionario. Y sin Internet, más. Y a mano, más.

El síndrome del nido vacío debió afectar enormemente a María Moliner, porque, después de haber criado a sus hijos, decidió invertir sus horas libres en hacer un diccionario. Casi nada. Seleccionaba palabras de periódicos y escribía sus definiciones, sinónimos, contextos y ejemplos de uso en tarjetas. Cuando parecía que había terminado, añadía alguna definición más o retocaba alguna que no acababa de convencerle. Estimaba acabarlo en seis meses, pero le llevó 16 años. Empezó trabajando unas horas al día y acabó sirviéndose del sol para escribir: se levantaba con él y dejaba reposar su labor a partir del atardecer. El diccionario acabó siendo un hijo más.

El Diccionario de uso del español (DUE) incluye muchos términos que aparecen en el Diccionario de la Real Academia Española, solo que sus acepciones son más claras y  aporta más información, como por ejemplo el régimen preposicional de los verbos. Fue un diccionario muy alabado en el momento, aunque esta obra no bastó para que le dieran un sillón en la RAE. Hubiera sido la primera mujer en sentarse en uno.

50 años después, este diccionario sigue guiando en el uso del español a hispanoparlantes de todo el mundo. Sigue, también, cosechando alabanzas, tanto de profesionales de diferentes ámbitos como de figuras de renombre como Dámaso Alonso y Gabriel García Márquez. Como diría esta aragonesa, la «aventura atractiva, libre y original» de «una señora recoleta» que no había hecho otra cosa «más que zurcir calcetines» acabó siendo uno de los mejores diccionarios monolingües de español de la historia.