Entrevista a Graham Rhodes, presidente de la Asociación Aragonesa de Traductores e Intérpretes (ASATI)

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De izquierda a derecha: Pedro Encuentra, Graham Rhodes, Carla Parra, Scott McPherson y Vicky Masó.

Graham Rhodes es el actual presidente de la Asociación Aragonesa de Traductores e Intérpretes (ASATI), una asociación sin ánimo de lucro que pretende aglutinar a todos los traductores e intérpretes residentes en Aragón o que se sientan relacionados de alguna forma con esta Comunidad Autónoma.

Graham nació en Inglaterra y al finalizar la carrera decidió venir a trabajar a España. Hoy dirige una empresa de servicios lingüísticos y es el presidente de la ASATI. Con motivo del décimo aniversario de la Asociación realizamos esta entrevista, en la que tratamos de acercar la figura de Graham Rhodes y la labor de la ASATI a los alumnos de Traducción y Comunicación Intercultural de la Universidad San Jorge.

En primer lugar, desde la Universidad San Jorge queremos felicitarte a ti y a todos los integrantes de la ASATI por el décimo aniversario de la Asociación.

Muchas gracias.

Nos gustaría hacerte una entrevista para dar a conocer la labor que desempeña la ASATI en el ámbito de la traducción y de la interpretación, y acercarla a los estudiantes de la Universidad San Jorge. En primer lugar nos gustaría que te presentaras, para los alumnos que no te conozcan: explícanos cuáles son tus estudios, qué relación tienes con la traducción y con la interpretación, y qué te ha llevado a fundar una asociación como esta.

Yo soy inglés, nací en el norte de Inglaterra hace muchísimos años, y vine a España a trabajar después de la carrera, en 1984. En el colegio (en Inglaterra) estudié francés y alemán, además de latín. Desde niño siempre me incliné hacia los idiomas, porque se me daban bien, y cuando tuve la oportunidad de ir a la universidad me propusieron estudiar español en lugar de francés, para tener tres idiomas. Hice una carrera combinada de alemán y español; con este último empecé en la universidad desde cero. La experiencia fue muy buena. Cuando estudias idiomas en Inglaterra te obligan a pasar un año en el extranjero. Es uno de los requisitos de la carrera; no es una opción, sino una obligación. Así que estuve seis meses en España y seis meses en Alemania. Cuando acabé la carrera decidí volver a España a pasar un año trabajando de profesor de inglés para terminar de consolidar mi español. Esa fue la intención inicial… Pero un año se convirtió en dos, y dos en tres, y estuve cinco años trabajando de profesor de inglés en diferentes centros. A lo largo de ese tiempo decidí montar mi propia empresa. Uno de los motivos era que, en realidad, mi preparación académica había sido de traductor y no de profesor. Pero, claro, al llegar a España había que tener en cuenta que, en ese momento, este no era un país muy internacional que digamos, había muy pocas empresas que exportaban y, a la vez, se veían muchas oportunidades en el extranjero. Por eso había tantísima gente aprendiendo inglés y había una gran demanda de profesores de inglés, pero no tanto de traductores. Sin embargo, yo quería montar una empresa más general, para todos los servicios lingüísticos. Así pues, vi la oportunidad de empezar poco a poco a desarrollar la profesión de traductor mientras vivía de mis clases de idiomas. Para entonces se introdujo Internet, lo cual facilitó muchísimo el trabajo y, obviamente, aumentó la demanda de traducciones, por lo que pudimos construir una empresa que se dedicaba tanto a la enseñanza de idiomas como a la traducción y al apoyo a las industrias en su proceso de internacionalización.

Hoy en día, en mi empresa abarcamos todos los idiomas, tanto en formación como en traducción. A partir de todo esto, quizá mis conclusiones profesionales sean que, en lugar de ser solo traductor, también soy profesor, y mi idea personal es que es muy bueno combinar ambas actividades. Me parece que, por un lado, la traducción es una profesión muy solitaria, es muy fácil estar encerrado en una habitación todos los días de la semana y no ver a nadie y, a la vez, la enseñanza es muy sociable y te permite encontrar a mucha gente. Creo que conseguir un equilibrio entre ambas partes quizá sea la forma más rica de tener una profesión, y el equilibrio para cada uno puede ser diferente.

La ASATI surgió hace diez años. De hecho, surgió hace más tiempo, pero cuesta muchísimo consolidar una asociación de este tipo porque todo se hace de forma voluntaria y la verdad es que, para tener una asociación profesional, el inicio de ese proceso exige una gran labor de administración, para hacer los registros… y eso genera mucho trabajo. Y obviamente, si es voluntario, cuesta mucho encontrar a una persona con la dedicación suficiente para ello. Pero en este caso sí que hubo un pequeño grupo de personas que se empeñaron y al final salió la Asociación. Hace diez años estábamos nueve fundadores.

Por lo que vemos, los diez años de la ASATI se cuentan desde que se fundó oficialmente, pero antes de ello ya había actividad. ¿Fue muy largo el proceso de gestación?

Yo personalmente no estuve en esa fase, pero sí hubo un grupo de personas que se reunían con cierta frecuencia para determinar la forma que tendría la Asociación, a qué se dedicaría… Había muchos debates sobre la forma de hacer las cosas y lo que querían. Creo que al final se consolidó porque tomamos la decisión de hacer las cosas poco a poco y con unas ideas muy básicas. La primera idea fue que, como la profesión del traductor es muy solitaria, si no hay asociacionismo, cada profesional se puede encontrar muy desangelado. Tomamos la determinación de consolidar la Asociación, aunque solo fuera para organizar encuentros en los que los mismos traductores pudiéramos encontrar de vez en cuando una cita un poco organizada, aunque fuese para ir a tomar unas cañas o para cenar… Empezamos a hacer reuniones mensuales; de hecho, las reuniones tenían lugar en un local, pero después siempre íbamos a tomar algo, por lo que tenían un elemento más social. De ahí creció lo que es la actividad de la Asociación porque, gracias a esas conversaciones, la gente fue exponiendo sus inquietudes, que eran bastantes y diferentes: unos que no tenían mucho apoyo en su trabajo, otros que habían empezado a utilizar nuevas herramientas informáticas… Y entre nosotros empezamos a compartir las novedades del mercado, a hablar de las condiciones de trabajo, de las tarifas que se podían cobrar, a debatir sobre si un trabajo urgente se puede cobrar más… y a intercambiar estas cosas, porque cuando uno está solo en el mercado tiene dificultades para contrastar si sus prácticas son generales o no. Yo diría que esa es una de las cosas más productivas de ser socio, el intercambiar ideas con otros traductores, ver sistemas de trabajo, porque hablando uno puede decir: «Yo hago esto de esta manera», y otro puede decir: «Yo esto antes lo hacía así, pero descubrí esto y ahora que lo hago de la otra manera me va mejor». Eso enriquece a todo el mundo. Y empezamos a organizar cursos de formación, basándonos en las necesidades de la gente. Me acuerdo por ejemplo de haber hecho en su día un curso de Trados. Y como ese, hemos hecho muchos cursos: de ergonomía, de diferentes herramientas informáticas… Me acuerdo que hace poco hicimos un curso de Dragon Naturally Speaking. Ahora tenemos previsto hacer un curso avanzado de Word…

Esa ha sido la evolución, pero hoy en día, ¿qué es lo que quiere el socio? Sigue teniendo una reunión de carácter mensual o bimensual, pero también tenemos una lista de distribución que es ideal para hacer consultas, porque lo más seguro es que algún miembro sepa la respuesta, o por ejemplo para decir: «Este fin de semana viene tal persona de Barcelona y vamos a quedar para tomar unas cañas, ¿alguien se apunta?». Puede tener cualquier uso, siempre que se relacione con la Asociación. Nos llegan oportunidades de trabajo que pasamos por nuestra web, los socios profesionales están incluidos en un directorio en nuestra página web… Pero es importante subrayar que la ASATI no es una empresa de traducción.

¿Cuáles crees que son los logros más importantes que se han conseguido en estos diez años de existencia?

Consolidar una asociación con más de setenta personas en Aragón tiene ya sus méritos, y conseguir que la ASATI represente al colectivo de profesionales que representa, que en sí es una garantía de calidad dentro de lo que es el mercado de la traducción, para mí es uno de los logros más grandes. Pero también es importante que celebremos una cena entre traductores a la que vengan personas de toda España, y el hecho de que sea una cena de 45 traductores con presidentes de otras asociaciones deja ver la importancia de la ASATI en España. La ASATI es una asociación de carácter regional, pero en España hay entre 16 y 20 asociaciones, algunas regionales, otras de especialidades: hay una asociación de traductores de medicina y veterinaria, de traducción audiovisual, también hay una asociación de correctores… Nosotros, como asociación, estamos integrados en lo que se llama la Red Vértice (www.redvértice.org), formada por las asociaciones que voy comentando [en 2010, la ASATI firmó un convenio de colaboración con la ASOCESP, la actual Red Vértice]. Recientemente hemos firmado con la Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza un convenio en el que nos reconocen como la fuente más importante de traductores profesionales de la región, y que además enlazará con nuestro directorio de traductores profesionales, para recomendar a todos los miembros de la Cámara los servicios de los profesionales de Aragón.

Otro logro muy importante para nosotros es el convenio que en su día firmamos con la Universidad San Jorge, que valoramos muchísimo porque, anteriormente a la firma de ese convenio, una de las quejas generales que teníamos entre los traductores es que en la formación en traducción no se contaba para nada con la realidad del mercado, con lo que realmente sufrimos los traductores en nuestro trabajo diario; la formación que se daba en la universidad era muy teórica. De hecho, nunca olvidaré cuando me llamaron de la USJ para iniciar el proceso de este convenio, que fue como agua de mayo para nosotros. Lo valoramos mucho, porque el ver que una universidad se acercara a nosotros para compartir nuestra experiencia práctica fue un paso muy importante. El convenio con la USJ coincidió con el inicio de la carrera de Traducción. Nos gustaría que la colaboración fuese incluso más fluida de lo que es, yo quizá intentaría en un futuro que hubiera más conferencias, más intercambio del que hay, pero siempre procuramos estar ahí si nos piden cualquier cosa.

Siguiendo con los convenios, vemos que habéis firmado convenios con distintas empresas. ¿Nos puedes decir alguna? ¿En qué han beneficiado a los socios y a la propia Asociación?

¿Más convenios? En realidad, los más importantes son estos tres: con la Universidad San Jorge, con la Red Vértice y con la Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza. Tenemos una colaboración estrecha también con la Universidad de Zaragoza, pero nunca se ha planteado firmar nada formalmente. Hay una faceta que sí que tengo que comentar: un convenio con la UPTA, la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos, porque dentro de lo que es nuestra profesión, un alto porcentaje de nosotros somos trabajadores autónomos, y se trata de un problema para el cual casi ninguno de nosotros tenemos formación: sabemos traducir, sabemos de nuestras cosas, pero la parte administrativa era una especie de laguna, y vimos que en parte correspondía a la Asociación dar apoyo en este aspecto. Pero claro, todos los socios somos traductores, no somos gestores, por lo que miramos qué tipo de apoyo podemos solicitar y entramos en colaboración con la UPTA, que nos ha dado muchas facilidades, está ahí siempre que un socio tiene cualquier dificultad para solucionar un problema que pueda tener al pagar su Seguridad Social, al realizar sus declaraciones trimestrales de ingresos y gastos, o al facturar… es decir, con cosas que no son competencia de un traductor, sino que son problemas administrativos. Nos han dado facilidades en muchos temas con formación continua, nos facilitaron la interlocución con la Cámara de Comercio… Su labor ha sido muy valiosa porque un traductor es un traductor, y no lo domina todo.

Muchas personas ven a los traductores como trabajadores solitarios que apenas salen de casa, pero si observamos el número de foros y asociaciones de traductores que existen, nos damos cuenta de que hay mucha unidad y cooperación entre ellos. A ello han contribuido en especial las nuevas tecnologías. ¿En qué aspecto o aspectos consideras que los avances tecnológicos de los últimos años han cambiado la situación del traductor?

Yo recuerdo un tiempo en el que no teníamos Internet, y cuando digo que no teníamos Internet, estoy eliminando, sobre todo, el correo electrónico y la posibilidad de enviar un documento de Word a otro sitio. Igual hoy en día es un poco superfluo hablar de esto, pero no viene mal recordar que, en tiempos, uno tenía que escribir la traducción con una máquina de escribir y tapar sus fallos con tipp-ex, y a veces escribir varias veces una página porque había salido mal o había que cambiar un término… Y las traducciones se enviaban por fax, unas traducciones que a lo mejor tenían 15 metros de largo y había que empezar a cortar las páginas… Esa época tenía una parte bonita: si llegaba tarde la traducción, ¡muchas veces se le podía echar la culpa al cartero!

En los últimos cinco años han cambiado mucho las cosas. Hubo un gran boom con Trados, que era la única herramienta no que existía, sino que utilizaba mucha gente. Imagino que dentro de los estudios que estáis realizando probablemente seáis incluso más expertos que yo en muchas de estas herramientas. Pero ahí vemos un cambio importante, porque Trados está viendo surgir muchos competidores que a veces le superan en eficacia. También se están introduciendo herramientas basadas en la nube, para tener más movilidad, pues permiten seguir trabajando sin depender de un ordenador local, ya que solo requieren de un monitor y una conexión. Se está introduciendo también la traducción automática y, aunque hay que tratar estos avances con cautela, debemos estar al corriente de esta evolución porque puede llegar un momento en el que nos pueda hacer un mayor papel del que creemos. Yo creo que muchos estaríamos de acuerdo en decir que la traducción automática no es buena, no nos satisface, sobre todo si nos importa mucho la calidad: hay muchos traductores que dirían que soluciona poco. Pero también sabemos que la traducción automática es más válida para cierto tipo de textos que para otros, y que año tras año se va perfeccionando. El traductor autónomo tiene que ser competitivo y, a mi modo de ver, no hay que empeñarse tanto en una serie de criterios si el mercado demanda otros criterios diferentes, porque también tenemos que comer, y si resulta que el cliente se conforma con la traducción automática porque da suficiente calidad para satisfacer sus necesidades, no hay que negarse al 100% al uso de este tipo de tecnologías.

Mi conclusión sobre esto es que estamos en un período de mucho cambio, de cambios rápidos y traumáticos, porque es muy difícil estar completamente al día y hay que ver muchos aspectos del mercado. La traducción automática es una faceta del mercado que está creciendo y que no podemos ignorar.

En cuanto a otros cambios, encontramos las redes sociales. Lo cierto es que suponen una plataforma ideal para los traductores porque estamos todo el día conectados de muchas maneras, y no sé si es muy sano, porque te conecta a la pantalla más horas de las que requiere el trabajo en sí. Lo que me gusta de la ASATI es el contacto físico, pero además, tanto Facebook como Twitter, como Linkedin, como alguna red que se ha creado para traductores están creciendo a marchas forzadas. El de los traductores probablemente sea uno de los colectivos que más presencia tengan en las redes sociales, y creo que, sobre todo los jóvenes, disfrutan mucho con ellas.

¿Qué redes sociales existen solo para traductores?

Traditori, por ejemplo. La parte central de Traditori (www.traditori.es) es la edición de una revista, pero uno puede entrar allí, tener su perfil, hay interacción… También hay varias páginas solo de traductores en Facebook.

Una de las funciones de la Asociación es poner en contacto a traductores e intérpretes con personas que demandan sus servicios. ¿Consideras que es una buena forma de introducir a los recién graduados en el mercado laboral, o este servicio está más bien dirigido a traductores e intérpretes más veteranos?

Dentro de la ASATI tenemos dos categorías: está el socio profesional y el socio colaborador. Cuando uno se hace socio de la ASATI se hace socio colaborador, y luego, si trabaja de profesional, aporta la documentación que le acredite y paga una cuota más elevada, pasa a ser socio profesional y se integra además en la UPTA. En ese momento, al declararse profesional, es decir, al demostrar a la Asociación que tiene todo lo que necesita para realizar una actividad profesional y trabajar normalmente, entra a formar parte del directorio de profesionales y aparece en los resultados de búsqueda. Si solo eres colaborador, no apareces en los resultados de búsqueda del directorio.

¿Qué razones ofrecerías a los graduados de Traducción y Comunicación Intercultural o de otros estudios similares para afiliarse a la ASATI?

Desde el momento en que se tiene cualquier afinidad con la traducción, resulta interesante ser socio. Cuando uno contempla la actividad del traductor como profesional, lo que quizá más miedo le dan son las dudas sobre cómo obtener el trabajo necesario para pagar los gastos de la actividad, porque aunque no trabaje tendrá que pagar más de 250 € como cuota mínima para la Seguridad Social, y eso echa un poco para atrás. Yo sé, por ejemplo, que mucho trabajo viene a través de compañeros, porque muchas veces te hacen encargos, por ejemplo, de 50.000 palabras para dentro de cinco días. Esta tarea es imposible para una sola persona, pero se puede hacer en equipo, y para ello el traductor contacta con otros socios. Además el hecho de ser socio implica una proximidad, un conocimiento y una cierta garantía de que la persona va en serio.

Este es un tema; el otro tema es obviamente que el traductor necesita codearse con otros profesionales para comentar problemas. Estas son cosas que en la universidad no se enseñan: estar con otras personas, venir a una reunión y decir: «He tenido este problema, ¿alguien me puede ayudar?». Yo creo que eso vale muchísimo más que lo que puede costar la cuota de socio.

¿Deseas añadir algo más antes de concluir?

Bueno, yo desde luego animo a cualquier estudiante a incorporarse a la ASATI cuanto antes como colaborador, porque el hecho de no haberse titulado no excluye a nadie de poder trabajar o hacer prácticas, y las prácticas muchas veces se consiguen a base de contactos, y los contactos son muy valiosos. Los eventos y los cursos que hacemos pueden ser un complemento a su formación, y además proporcionan una visión muy real de la labor del traductor.

Muchas gracias y enhorabuena de nuevo por el aniversario. Desde la USJ esperamos seguir celebrando muchos más.

Al finalizar la entrevista tuvo lugar una reunión de la junta directiva de la ASATI, a la que acudieron Pedro Encuentra, el vicepresidente de la Asociación; Vicky Masó, la secretaria; Carla Parra, la vocal de formación; y Scott McPherson, el tesorero.

En los momentos previos a la reunión, los cinco asistentes quisieron destacar varios aspectos para incluirlos en la entrevista. El más importante fue la importancia de las nuevas tecnologías y las redes sociales para el desarrollo de la labor de la ASATI, que cuenta con miembros en el extranjero (EE. UU., Noruega, etc.) que no pueden asistir a las reuniones de forma presencial; por esta razón se realizan conferencias vía Skype o por medio de streaming, que permiten la comunicación entre los integrantes sin importar el lugar en el que se encuentren y, por tanto, facilitan el desarrollo de las funciones de la Asociación. También destacaron que, gracias a la ASATI, se ha conseguido hacer más visible la figura del traductor y se trabaja por el reconocimiento de esta profesión.

Laura Sopena

Alumna de 2º de Traducción y Comunicación Intercultural

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8 comentarios en “Entrevista a Graham Rhodes, presidente de la Asociación Aragonesa de Traductores e Intérpretes (ASATI)

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