Cuando traducir no es (solo) un hobby

Hace no mucho, Netflix sacó una convocatoria para encontrar subtituladores para sus series. Bueno, pero trabajar para una multinacional de este calibre tiene que ser muy complicado, ¿no? Pues lo único que piden es tener un buen nivel de idiomas. Por supuesto, hay que pasar una prueba que certifique que se es un candidato adecuado, pero eso no quita que el saber idiomas sea un requisito diminuto para entrar a trabajar para este gigante audiovisual.

Claro, luego que la gente ve un anuncio en el que solo piden saber idiomas y en el que «solo» hay que subtitular series y, obviamente, se tiran a la piscina de cabeza y sin flotador. Pero es que la traducción no es como la pintan.

Parece mentira que los traductores literarios y audiovisuales se hayan visto obligados a defender que la traducción no es un hobby, sino una profesión. Supongo que algo tiene que ver con el sector, porque nadie piensa en ponerse a traducir contratos o testamentos por amor al arte. Eso sí, si te dicen que alguien traduce libros, series o pelis piensas que su trabajo mola mucho. En lo que no piensas es en lo difícil que llega a ser.

Imitar el estilo del autor, limitar el número de caracteres por fotograma o cuadrar las palabras con los primeros planos son solo algunas de las dificultades a las que se enfrentan los traductores literarios y audiovisuales cada día. Dificultades que ni se conocen, ni se aprecian,  ni se valoran. Con lo poco que se valora la traducción en general, lo que faltaba ahora es que llegara Netflix y no convocara a gente con una cualificación mínima.

No vamos a negar que cualquiera puede traducir. Pero no cualquiera puede traducir bien. Muchas personas se forman cada año para producir una traducción de calidad, para que una traducción no parezca una traducción (por redundante que suene), sino un texto redactado directamente en español, un algo que no te va a sonar raro, sino que va a hacer que te evadas del mundo en el que vivimos. Probablemente, tienes un libro, película o serie favorita gracias a alguna de estas personas bien formadas. De hecho, el traductor puede haber influido un poquito en tu elección, porque una traducción de calidad es la que ayuda a que te identifiques con tal personaje, a que adores ese diálogo en concreto y a que llores con el final.

Y sí, ellos adoran traducir. Como si fuera un hobby. Pero es que es mucho más que un hobby. Es una profesión.

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